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  • Días verdes en Brunei

    Días verdes en Brunei

    Días verdes en Brunei (Escrito por Bruce Sterling y publicado por primera vez en la revista de ciencia ficción Isaac Asimov en octubre de 1985) relata una historia ciberpunk muy romántica, en contraposición a la colección de distopías que resulta ser Mirrorshades. En un lugar de oriente (Brunei), que quedó desconectado del rápido y tecnológico mundo occidental tras terminarse su reserva de petróleo (una ZTA idealizada), un ingeniero americano tiene el encargo de hacer funcionar los robots de una fábrica de barcos. Su estancia en un lugar tan tranquilo y al mismo tiempo tan curioso le hace cambiar, por una parte su lucha por acceder a la documentación necesaria para programar esos robots (hackeando el sistema de comunicaciones de brunei) por otra parte el encuentro con personalidades influyentes y su amor con la mismísima princesa de Brunei le hacen ver con otros ojos tanto ese lugar como su propia historia como las posibilidades que ofrece un mundo por descubrir. En otras palabras, es un corto y precioso relato sobre la curiosidad inagotable y apasionada de un hacker cualquiera en un lugar cualquiera.

     

  • Puntos de inflexión

    Puntos de inflexión

    Pocas veces en la vida se llega a puntos en los que uno se replantea todo de una forma tan radical y a la vez tan natural. Cuando la incertidumbre choca con la certidumbre. Sin sentimiento de culpa alguno. Me pregunto qué hacer con los planes hechos (¿estaban hechos?), si llegaré a convertirlos en realidad o cambiarlos por otros que estoy considerando. Sin sentimiento de culpa alguno.

  • Zonas Temporalmente Autónomas

    Zonas Temporalmente Autónomas

    Realmente apasionante libro, escrito por Hakim Bey y editado en español por David de Ugarte, que se centra en acuñar el concepto de las Zonas Temporalmente Autónomas (ZTA), un fenómeno que se lleva dando desde siempre pero que está cobrando un especial interés en la era de la supervisión. Digamos que a todo sistema, se le puede asociar uno, o muchos, anti-sistema(s) y no-sistemas, lo cual crea un juego de realidades que se retroalimentan y conforman el mapa de la sociedad «tal y como lo conocemos». ZTA (el libro) analiza las estas relaciones y se centra en crear una base para preguntarse cómo crear ZTAs de forma liberadora (valga la redundancia).

    Antiguamente, cuando el mundo permanecía7030753959_373381105f_b aún en grandes trozos «sin descubrir», la cosa era, quizás no más fácil de hacer, pero sí más fácil de explicar: en los casos más simples una comunidad «desertaba» del estado que la gobernaba y ocupaba un lugar no ocupado, o fácil de ocupar, para crear «no-sistemas» que acogían a cualquiera y lo dejaban vivir en paz. Está claro que ésta es una descripción muy simplificada, pero para poner en contexto basta. Un ejemplo mencionado en el libro es el de los piratas, que se dedicaban a liberar esclavos y a saquear a saqueadores para vivir a su manera, satisfaciendo sus pasiones: arte, conocimiento, fiesta, aventuras, etc.

    El mundo actual, a nivel físico, digamos que está completamente descubierto. A primera vista se puede pensar que debe ser bastante más complicado lograr ZTAs, pero pensemos por un momento en el conjunto de todos los gobiernos del mundo como un gran imperio romano. Recordemos que cuando el Gran Imperio alcanzó el máximo de su extensión empezó a perder el control sobre muchos de sus rincones. A un nivel bastante más complejo, eso es lo que está pasando. El Gran Imperio de imperios que dice cubrir el mundo entero ya no siente sus extremidades. Y ya no sólo es su incapacidad de controlar todo el mapa físico sino la imposibilidad de controlar las interminables redes «psicológicas» que se han creado sobre él.

    En este marco no sólo puede que incluso sea igual de complicado (o fácil) que antes crear ZTAs (la complicación de generar dicho fenómeno, depende de los objetivos, de los integrantes y del contexto y puede oscilar de la nada al todo) sino que se vuelve mucho más interesante analizar estos fenómenos dada la amplitud de posibilidades que ha aparecido en este nuevo siglo. De hecho me atrevería a suponer que hay ya (ha habido siempre) una considerable parte de la sociedad que prácticamente se mueve de ZTA en ZTA durante toda su vida y sólo se nutre del sistema de una forma muy básica y resiliente, logrando gran independencia del mismo.

    Si hay un ideal de humano Fela_Kuti_and_Band_Perform_in_Lekki_-_Lagos,_early_90'slibre, es el del humano que logra vivir la mayor parte de su vida en ZTAs. No olvidemos que ZTA es un concepto muy amplio, no necesariamente ha de ser un lugar en el que vivir, puede ser una fiesta de una tarde, una guerra, una manifestación, el taller de un artista, un barco, un pueblo abandonado y ocupado, un servidor en la red no «registrado» por google, etc. Lo cual le quita al concepto mucho de utópico y le otorga la sobriedad necesaria para ser estudiado como fenómeno que ocurre constantemente y que interesa a todo aquél que, dicho muy llanamente, huya de la esclavitud de los estados y busque su máxima expresión como ser creativo o consumidor de emociones incontroladas, es decir, sea hacker de corazón. No se trata de derribar ningún sistema, se trata de crear, o descubrir, pequeños enclaves a la sombra de toda ley que nos permitan, por lo menos temporalmente, actuar «libres como el primer mono», o para quien no guste de expresarlo así, sólo depender de las convenciones de la comunidad que comparta esa ZTA.

  • Idea

    Idea

    La misma idea formulada por otra persona es una idea complementaria.

  • Mirrorshades – Una antología ciberpunk

    Mirrorshades – Una antología ciberpunk

    Mirrorshades – Una antología ciberpunk,51VFZYSPPFL editado por Bruce Sterling en 1986, nos ofrece un recorrido por algunas de las primeras historias de los autores más importantes del ciberpunk anglófono.

    Una vez más estoy convencido de la importancia de haber leido este libro, o de por lo menos tener nociones de este movimiento literario, ya que nos da una noción de cómo profetizaron nuestro tiempo los pensadores de hace 30 años, cuando la red estaba apenas naciendo. Era una visión demasiado distópica y extremamente exagerada en muchos casos, pero, mirando atrás, creo que esa postura fue adoptada de forma muy conciente. Sabiendo que hemos llegado a la era en la que todo es posible, pero sin perder de vista que no se puede pretender ser profeta, fueron capaces de imaginar las posibilidades que ofrecía un futuro próximo (la proximidad temporal es un detalle presente en casi todos los relatos, nada de siglo XXIII o peores exageraciones) y exagerarlas de forma que quedara claro el surrealismo dentro de ese hiperrealismo.

    Cual premonición, poco antes de leer este libro estuve pensando acerca de la aleatoriedad del desarrollo y por qué, grupos inconexos han hecho los mismos descubrimientos científicos casi al mismo tiempo. Hoy en día (y ya hace bastante tiempo) todo está conectado, pero eso no implica ni de lejos que todos lo sepan todo, aunque tiene como consecuencia una mayor sincronía. Llegué a la conclusión de que la literatura (o nuevamente otros medios para plasmar historias) es el principal indicador de la profecía social, por ponerle un nombre. Hipotéticamente podría haber ocurrido que la literatura se centrara mucho más en el fondo marino que en el espacio y hoy en día tuvieramos fábricas submarinas y no fablabs en el espacio. Pero eso no fue posible (si lo hubiera sido hubiera ocurrido), porque la literatura no guía al desarrollo, es una simbiosis, y en cierto modo, el orden en que pasan las cosas, siempre ha sido el que tenía que ser,

    He podido sacar muchas pequeñas lecciones de las ‘pequeñas profecías’ contenidas en cada una de las historias. Tanto en lo que refiere a la evolución de la estructura política mundial o en lo que se refiere a los objetivos de la ciencia:

    «Stone vive», por ejemplo, presenta un mundo radicalmente dividido entre ghettos y grandes corporaciones. Al mismo tiempo remodela el mito de la caverna en un individuo (Stone) muy inteligente pero que es ciego y viene del ghetto, al que se le dan unos ojos artificiales superpoderosos, se le otorga la tarea de «estudiar el mundo» y finalmente de le cede el poder sobre una de las mayores empresas del mundo.

    «Zona libre» relata una historia en sí poco importante, sobre un personaje algo marginal, un «último roquero de verdad», en un contexto de modas y placeres extremamente absurdos, en un contexto económico también llevado al extremo de lo absurdo de una forma muy tópica: terroristas fanáticos islámicos han destruido un satélite generando una onda electromagnética que ha fundido toda la tecnología norteamericana, causando así la eliminación de todo el dinero virtual.

    «Mozart con gafas de espejo» refleja esa búsqueda de los gobiernos de encotrar algo más que colonizar en un mundo de recursos agotados, acabando por saquear el pasado creando así «ramas» temporales que acaban en absoluta destrucción .

    «Hasta que nos despierten voces humanas» un relato, diría yo, hiperrealista, habla de clonación de una forma muy actual, con un leve grado de exageración.

    «Petra» fue la historia cuyo mensaje metafórico más Gárgola_de_Notre-Dameme impresionó, porque no hera futurista en el aspecto técnico de la historia, sino en el hecho de que Dios había muerto y el caos dominaba el mundo hasta tal punto que las gárgolas habían cobrado vida y el pueblo protagonista vivía encerrado a oscuras en una catedral de una forma muy curiosa. Lo más contundente de toda la antología, para mí, es el mensaje final de Petra:

    Bien. No creo que construir un universo nuevo requiera mejores reglas. Sin duda necesitaremos experimentar y quizás uno o varios de nuestros chapiteles se caerá. Pero ¡ahora trabajamos para nosotros mismos, para nuestra propia gloria, y para mayor gloria del Dios que nos creó! ¿No es así, mi feo amigo?

    Un mensaje muy hacker ¿no?

    Lo interesante, como he dicho, es el análisis que hicieron estos autores de la psicología de la generación tecnológica y plasmar de una forma muy realista los miedos y fantasías más ocultos, en los que todo es posible, pero no siempre bonito, de una forma que ayuda incluso a entender por qué la política de la mayoría de los estados (y en general la idea de orden de la mayoría de la sociedad) vive en el pasado, un pasado tan cercano en el tiempo que aún podemos sentirlo pero tan lejano en la realidad que ya apenas es posible usar sus reglas de forma coherente.