Somos infinitas personas en este mundo. Siempre encontraremos gente que nos acompañe. Pero eso no basta, gente nueva trae incertidumbre y no podemos vivir siempre en la incertidumbre por eso, solemos la construcción de una familia. Cuando una familia se forma, todos los que pertenecen a ella parecen convertirse en indispensables. Dicho así suena estéril, vacío de significado. Pero hay que vivirlo desde dentro.
Cuando falta una persona todo se derrumba, y no queda otra que prestar atención a todos, para no arrastrarnos unos a otros al vacío. Cuando falta una persona, te das cuenta de lo mucho que significaba en tu día a día y es una sensación que impide incluso respirar. Cuando falta una persona es como si te la hubieran extirpado de las entrañas.
La vida me sonríe pero me falta una persona.

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