Libertad individual, aquella que concierne a nuestras preocupaciones personales, a la dificultad o facilidad de alcanzar la satisfacción total, realmente relacionada con la felicidad. Una libertad blanda, interna y negativa. Aquella que se atribuye al que no necesita mucho, al sabio, al aborigen, al bohemio o también al genio despreocupado. Libertad global, aquella que concierne a derechos sociales, a oportunidades en la vida, a facilidades sociales, virtualmente relacionada con la felicidad. La que se atribuye al rico, al culto, al moderno, al emprendedor. Libertad dura, externa, positiva.
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Chico de mente inquieta
Aunque me tengo por paciente y suelo actuar desde la cabeza fría y sin prisa, cuando algo falla no me reconozco. En un día he tirado de casi todos mis registros, he contactado con prácticamente todo el mundo y he tanteado todas las alternativas. Del ataque de rabia más patético a la sinceridad más profunda, desde trabajar en la huerta a hacer mil cosas de golpe en la web, desde jugar al Go a cantar, leer y escribir. Lo he hecho todo ayer, y lo que no lo hago hoy.
Tanto está haciendo mi mente ahora mismo que siento como si llevara meses sin hacer absolutamente nada. Lo cual no es posible. Lo que sí es verdad es que llevaba tiempo sin hacer tanto de golpe. Y otra cosa de la que me he dado cuenta es que llevaba tiempo con ganas de hacer todas esas cosas, pero como no había necesidad inmediata me las fui guardando. Lo que sobre todo me impresiona de mí mismo, una vez más, es la capacidad de cambiar radicalmente, de pensar rápido y de seguir adelante a pesar de que muchas de las cosas que he nombrado antes, en todo el frenesí, salgan mal.
A pesar de ser un tranquilote, soy un «chico de mente inquieta», siempre me levanto cuestionando y me acuesto con una nueva visión de la realidad. Cada día. No me canso. No pienso cansarme. Aunque cueste. La principal razón que tengo para ello es la defensa de mi propia integridad, necesito el frenesí para salirme con la mía una y otra vez, ¿qué sería de mí si no?
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Cuando falta una persona
Somos infinitas personas en este mundo. Siempre encontraremos gente que nos acompañe. Pero eso no basta, gente nueva trae incertidumbre y no podemos vivir siempre en la incertidumbre por eso, solemos la construcción de una familia. Cuando una familia se forma, todos los que pertenecen a ella parecen convertirse en indispensables. Dicho así suena estéril, vacío de significado. Pero hay que vivirlo desde dentro.
Cuando falta una persona todo se derrumba, y no queda otra que prestar atención a todos, para no arrastrarnos unos a otros al vacío. Cuando falta una persona, te das cuenta de lo mucho que significaba en tu día a día y es una sensación que impide incluso respirar. Cuando falta una persona es como si te la hubieran extirpado de las entrañas.
La vida me sonríe pero me falta una persona.
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El desertor
He encontrado una cueva en la que esconderme, ahora solo busco la manera de lograr que pase el tiempo. Tenía un sueño cuando me alisté en esta batalla, pero me he dado cuenta de que si no tengo con quien compartirlo es absurdo. Quiero volver a casa. Sé que allí me esperan mis padres, mi hermano, mi mujer y mis amigos, que aunque yo no tenga nada la gente me acogerá y me apoyará en mis ideas. He aprendido mucho en este tiempo, pero lo más fuerte son las ganas de volver. Se que cuando vuelva aprovecharé cada segundo como si fuera el último. Pero no puedo volver todavía.
Hasta entonces no me moveré mucho de aquí, exploraré un poco el terreno, disfrutaré del paisaje, haré planes y dejaré pasar el tiempo.
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Sedúcelos…
No eres ni serás la única persona en mis sueños. Quiero a demasiada gente. Pobre de tí si lo crees o de hecho lo esperas. Mis pensamientos son libres, ya ni intento domarlos. Y no, no puedo ni quiero controlarlos, es más, pienso entregarme a ellos.
Sedúcelos tú si eres digna. No veo el problema.
