A finales del 41 se casó y seis meses después fue deportado al campo de concentración de Theresienstadt. Hasta que lo liberaron en el 45 estuvo también en Auschwitz y en Dachau. Viktor sobrevivió, pero el resto de su familia no lo hizo.
De aquella experiencia incalificable que Frankl contó en ‘El hombre en busca de sentido’, obtuvo la certeza de que aquella frase de Nietzsche era cierta: ”Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”.
Así que, bueno… ¿Por qué no te suicidas?
Por fin estoy de vuelta del viaje más intenso de mi vida. Soy otro. Esperaba que fuera un viaje muy espiritual, pero la verdad no tanto. He tenido que lidiar tanto con la decepción como con la ilusión, en altas dosis, con nuevas ganas de vivir y con aceptar la muerte de quien ya sabías que le queda poco (que sigue vivo) y también la de quien no te lo esperabas. He aprendido que no hay tiempo para despedidas y ya hay que correr hacia lo siguiente. Todo cosas que no sabes hasta que las vives. Ojalá mi memoria sea capaz de retener todas y cada una de las experiencias, conversaciones y momentos, sean alegres o tristes, para poder escribirlas, y sacar tantas conclusiones como me sea posible.